lunes, 12 de noviembre de 2012

Si no hubiese sido DaDá...

Tristan Tzara y el Primer Acto

La historia del Surrealismo no puede empezar sin la historia del Dadaismo, y mucho menos sin la de Tzara; este peculiar pesonaje del mundo en el mundo del arte, pronuncia los primeros gritos de  liberatad frente a las rigidas técnicas creadoras, asi aunque se le juzgue de defensor de una expresión vacía, no se le puede menos juzgar por haber roto el dique que oprimia la ostensosa corriente del impulso creador. Si bien esteenigmático artista afirma que
"Si la ausencia de sistema es todavía un sistema, por lo menos es el más simpático". ¡Dada!  gritaron los liberados engranajes de ese sistema al que acude sin el mayor horizonte, por lo cual es de esperar que esta relación paradojica sea a su vez fuente y sustento, sea cuchillo y sea filo sobre el que se posen los sentidos, para ese encuentro con el mundo en fragmentos, que  a Tzara le fue dado ver.

Retazossueltosdelmundoqueformanunsolonuevomundo de expresiones como esta, que se unen por fuerza y por azar como una sola palabra que acuñará  Dadá  para sembrar el camino de "Este mundo, que no está ni especificado ni definido en la obra, pertenece en sus innumerables variaciones al espectador. Para su creador, la obra no tiene ni causa ni teoría..." pero si trabaja en los dominios de la hondura imagen insospechada...



AGUA SALVAJE  (1923, de Nos Oiseaux)
 
Los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo

el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles.

 

Deje que la imagen lo envuelva, que llegue hasta su mesa igual esférica, porque sólo desposado de la lógica, este arte puede ganar su memoria..